¿Por qué sustituir enfardadoras semiautomáticas por automáticas?

Una de las muchas cuestiones que surgen a la hora de preparar el embalaje de un producto tiene que ver con el proceso de enfardado. Y es que, si gestionas algún almacén o proceso productivo, te habrás planteado qué tipo de enfardadora necesitas. Además, en el caso de un flujo continuado de productos a enfardar o simplemente con una frecuencia media-alta, se hace evidente que una enfardadora manual no es la mejor opción.

Por tanto, aquí la pregunta que nos planteamos es si merece la pena o por qué sustituir enfardadoras semiautomáticas por automáticas.

Como siempre decimos en OMS, cada caso es único y habría que estudiar sus variables como tal, pero aquí vamos a ver unas razones básicas que se deberían poder aplicar en cualquier tipo de empresa.

Menores tiempos de ejecución

Como bien sabrás, la principal ventaja que tienen las enfardadoras automáticas frente a las semiautomáticas es que no necesitan la intervención de un operario para que funcionen.

Pero aparte de esto, no podemos olvidar que los tiempos de ejecución del propio proceso de enfardado es mucho menor en una de estas máquinas automáticas.

Puede parecerte que esto apenas te va a ahorrar unos pocos segundos, pero en una cadena de este tipo, cada pérdida de tiempo puede afectar al desarrollo de las demás tareas. Y mucho más si, como decíamos antes, estamos hablando de un almacén en el que se enfardan un gran número de productos al día.

Enfardados más precisos y eficientes

Bien es cierto que la única intervención humana que necesitan las semiautomáticas es colocar las cargas y activar el mecanismo de enfardado, pero esto hace que sea mucho más susceptible a posibles errores humanos.

El error más sencillo viene de colocar la carga en una posición errónea, pero incluso pueden ser provocados por un mal etiquetado, por falta de formación, etc. Por tanto, que te puedas ahorrar todos estos quebraderos de cabeza gracias a una máquina automática, siempre será bienvenido.

Ahorro de costes y cantidad de material

No es ningún secreto que el coste inicial de una enfardadora automática es más elevado que el de una semiautomática por todo lo que conlleva. Sin embargo, no queremos que tengas en cuenta solo el tiempo que ahorrarás por tener una automática para estudiar cuánto tardarás en rentabilizarla. Hay otro factor muy importante: el menor costo del film o plástico enfardador.

Esto fundamentalmente porque, al hacer un enfardado programado con la máxima eficiencia, se necesitará menos material. Tan sencillo como eso.

Disminución de los desperdicios

Y siguiendo con el ahorro de material, tenemos que mencionar también el hecho de que no tendrás que volver a enfardar algo que haya salido mal por un error humano, como los que comentábamos antes.

Por supuesto, esto implica directamente que la empresa genere menos residuos. De esta manera, se conseguirá aumentar la responsabilidad con el medio ambiente y mejorar la imagen corporativa.

Así que, no olvides tener esto en cuenta cuando vayas a estudiar la inversión en una enfardadora automática.

Mejoras en los controles de calidad

Ya sabemos que llegados a este punto tendrás más que claro que las enfardadoras automáticas dan resultados de mejor calidad y con mucha menos frecuencia de fallos. Pero sabrás tan bien como nosotros que siempre quedarán algunas cosas que se escapen y no podamos evitar. Para eso, nada mejor que los controles de calidad.

Estos no solo deben aplicarse a los procesos de enfardado o embalaje general, sino a todos los que se pueda. Pero en el caso que aquí nos ocupa, lo que queremos resaltar es que, con una máquina automática será mucho más fácil tener un control también automático para detectar posibles anomalías.

A partir de ahí, ya se podría estudiar qué sistema tenemos para corregir esos problemas, qué tipo de software es el óptimo, etc.

Sinergia entre distintas áreas y procesos

Aunque hemos hecho una ligera mención a este tema, debemos tratar esto como una auténtica razón de peso para decantarse por una enfardadora automática.

En muchas empresas (esperamos que no en la tuya), se tiende a invertir en máquinas automáticas para los procesos más grandes o más visibles de cara a la fabricación. Pero se “deja de lado” a otras etapas aparentemente más sencillas o con menos peso, como puede ser el embalado.

¿Cuál es el problema de esto? Que se generan los llamados “cuellos de botella”. Es decir, aunque tengas la mejor tecnología en una fase, si el resto no va a acorde con esa fluidez, no valdrá para nada. Los tiempos de ejecución siempre los marcará el proceso más lento o el que retrase más al resto.

Escalabilidad de la producción

Imagina una empresa en la que el embalaje depende de máquinas semiautomáticas y en la que, gracias a una fantástica gestión o una campaña de marketing estupenda, se disparan los pedidos. ¿Qué crees que pasaría? Hay dos opciones.

La mejor, que la empresa tenga que invertir en contratar mucho personal para hacerse cargo de todas estas tareas que no están automatizadas sin tener la certeza de que ese alza en la necesidad productiva se mantendrá. Y la menos optimista, que la empresa no se podrá hacer cargo de esta nueva demanda, su reputación bajará y nos encontraremos con las famosas “muertes de éxito”.

Por el contrario, coincidirás con nosotros en que, si hubiesen tenido esos procesos automatizados, probablemente con aumentar las materias primas y la frecuencia de los transportes, se podría haber hecho cargo y haber aprovechado el momento.

Como ves, hay muchos factores a tener en cuenta, pero cada caso es único y la decisión es tuya.

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